El Complejo Ambiental Norte III, operado por el CEAMSE en el conurbano bonaerense, fue identificado por un informe internacional como el sitio con la mayor tasa de emisiones de metano detectada durante 2025 entre rellenos sanitarios y basurales de todo el mundo.
El estudio fue elaborado por el proyecto STOP Methane de la Universidad de California (UCLA) a partir de información obtenida mediante observaciones satelitales. Para el relevamiento se utilizaron datos recopilados por Carbon Mapper a través del satélite Tanager-1 y del instrumento EMIT de la NASA, instalado en la Estación Espacial Internacional.
Los investigadores analizaron cerca de 3.000 plumas de metano registradas en 707 sitios de disposición final de residuos distribuidos en distintos países. Según los resultados, el Complejo Ambiental Norte III presentó la tasa horaria más alta de emisiones detectada durante los sobrevuelos realizados este año.
Sin embargo, los autores aclararon que el ranking no mide las emisiones acumuladas durante todo el año, sino los niveles máximos observados en momentos específicos. Aun así, remarcaron que la tecnología satelital utilizada permite identificar con precisión las principales fuentes de este potente gas de efecto invernadero.
La importancia del complejo bonaerense también está relacionada con su dimensión. Ubicado sobre el Camino del Buen Ayre, recibe alrededor del 85% de los residuos sólidos urbanos generados en la Ciudad de Buenos Aires y más de 40 municipios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
De acuerdo con los datos citados en la investigación, en el predio se depositan más de 436.000 toneladas de residuos por mes, lo que lo convierte en una de las instalaciones de disposición final más importantes de la Argentina.
Para atribuir las emisiones detectadas, el equipo de UCLA utilizó imágenes satelitales, información geográfica y registros públicos, identificando a CEAMSE como operador del complejo. El organismo administra sistemas destinados a captar el biogás generado por la descomposición de los residuos y transformarlo en energía eléctrica.
El informe destaca que un relleno sanitario que libera cinco toneladas de metano por hora puede generar un impacto climático equivalente al producido por un millón de vehículos utilitarios deportivos o por una central termoeléctrica a carbón de 500 megavatios funcionando durante un año.
Tras la publicación del estudio, CEAMSE rechazó las conclusiones y cuestionó la metodología utilizada para elaborar el ranking.
A través de un comunicado, la empresa sostuvo que las mediciones corresponden a observaciones puntuales realizadas bajo determinadas condiciones atmosféricas y que no reflejan el comportamiento permanente de las emisiones de un relleno sanitario de gran escala.
Además, aseguró que el Complejo Ambiental Norte III opera bajo los estándares técnicos y regulatorios vigentes y cuenta con una extensa red de captación de biogás destinada a reducir la liberación de metano a la atmósfera.
La compañía también recordó que desde 2012 posee plantas de generación eléctrica alimentadas con biogás. Actualmente cuenta con una potencia instalada de 23 megavatios y proyecta ampliarla hasta los 33 megavatios, una capacidad que, según indicó, permitiría abastecer el consumo de entre 100.000 y 120.000 personas.
El metano es uno de los gases que más contribuyen al calentamiento global. Aunque permanece menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, durante sus primeros 20 años puede tener un efecto hasta 80 veces más potente sobre el aumento de la temperatura del planeta.
Según los investigadores de UCLA, este gas explica cerca de la mitad del incremento de 1,2 grados centígrados registrado en la temperatura media global desde la Revolución Industrial. A nivel mundial, los residuos constituyen la cuarta fuente de emisiones de metano, detrás de la ganadería, la agricultura y la industria del petróleo y el gas.
En ese contexto, el informe vuelve a poner el foco sobre los desafíos que enfrentan las grandes áreas urbanas para gestionar sus residuos y reducir el impacto ambiental de los sistemas de disposición final, mientras continúa el debate sobre la eficacia de las estrategias de mitigación implementadas en los principales rellenos sanitarios.