La diputada nacional Marcela Pagano se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para el presidente Javier Milei. Con varias denuncias y cuestionamientos políticos, la periodista comenzó a ganar terreno no solo en la consideración de la sociedad, sino también entre intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires.
Desde el entorno de Pagano iniciaron una especie de tanteo social en diferentes distritos de la provincia y remarcaron que "mide bien Marcela". Los números arrojaron que la diputada tiene una imagen positiva del 41 por ciento de los encuestados, mientras que la negativa es del 34 por ciento y el nivel de desconocimiento llega al 16 por ciento.
El dato particular que arrojó el estudio es que el 50% de los votantes de Fuerza Patria tiene imagen positiva de Pagano. Estos números volvieron a encender las luces de los intendentes, que sostienen que "con nosotros solos no alcanza, por eso hay que sumar desde otros lados".
Según se supo, la figura de Pagano ya comenzó a testearse formalmente en el territorio bonaerense. Los resultados de los primeros sondeos sorprendieron en las oficinas del peronismo: no solo arrojó un alto nivel de conocimiento entre los vecinos, sino también una favorable intención de voto.
El nombre de la experiodista resonó con fuerza en la mesa de La Liga de Intendentes. Desde ese núcleo de jefes comunales sostuvieron, de manera pragmática, que "hay que abrir el juego con gente capacitada, pero por sobre todas las cosas, con llegada real a la gente y que la conozcan".
Con la mirada puesta en el futuro electoral, el peronismo bonaerense dejó en claro que la estrategia pasará por romper la endogamia y sumar figuras capaces de perforar el techo del voto duro.